Hoy el mundo se ha transformado en una inmensa carpa de cristal sin salida alguna y nuestra condena consiste en no poder abandonar nunca el tendido y estar obligados a consumir, repetir, comentar y reproducir inexorablemente las imágenes idiotas, violentas y anodinas, que nos sirve la historia a través de un laberinto de espejos.
Hay situaciones que los hombres aprecian con su instinto, pero que no pueden comentar con su inteligencia.
¡Fatal ceguera de las pasiones! ¡Le daba las gracias por contribuir a mi perdición, por allanar el camino a los extravíos que iban a llevarme al borde de la sepultura!
Pienso que la audiencia creerá mi actuación si me la creo yo. Eso significa que tengo que entender profundamente el personaje que voy a interpretar antes de actuar.
Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversas formas el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo