Lo único que se acepta universalmente es la estrechez de miras.
La enseñanza primaria enseñanza para el proletariado proletariza a sus funcionarios. El Estado condena a sus maestros a una perenne estrechez pecuniaria. Les niega casi completamente todo media de elevación económica o cultural y les cierra toda perspectiva de acceso a una categoría superior.
¡Con qué frecuencia se nos obligó a cargar con fortuna parcialidad hacia el injusto!
Sin rencor ni parcialidad