La crítica que más me hiere es aquella que hace resonar mi propia condenación.
Quisiera en ti nadar, perseguir la luna y oír a los guijarros resonar en tu fondo como miles de pájaros resonando en los árboles.
Ahoga entre tus labios mi tristeza, y esta inquietud punzante que ya empieza a taladrar mi sien con sus latidos.