Sé firme como una torre, cuya cúspide no se doblega jamás al embate de los tiempos.
Siempre que lo que se disputa en el juego no es ni el amor ni el odio, las mujeres juegan torpemente.
En verdad te digo: de todos los hombres, el más negligente es aquel que disputa inútilmente y trata de sobresalir por encima de su hermano. Di: ¡Oh hermanos! Que las acciones y no las palabras, sean vuestro adorno.
De haber escrito mi propio epitafio este hubiese sido: Tuve una riña de enamorados con el mundo.
En cualquier contienda entre el poder y la paciencia, hay que apostar por la paciencia
Al parecer, los holandeses esperaban que presentáramos batalla allí, pero el escenario nos era adverso: nuestros barcos eran de mayor calado que los suyos, y durante la contienda anterior el Charles se había ido a pique en aquellos bancos de arena.
Confieso que no me entusiasma el ideal de vida que nos presentan aquellos que creen que el estado normal del hombre es luchar sin fin para salir de apuros, que esa refriega en la que todos pisan, se dan codazos y se aplastan, típica de la sociedad actual, sea el destino más deseable de la humanidad
El literato de puerta cerrada no sabe nada de la vida. La política, el amor, el problema económico, el desastre cordial de la esperanza, la refriega directa del hombre con los hombres, el drama menudo e inmediato de las fuerzas y las direcciones contrarias de la realidad, nada de esto sacude personalmente al escritor de puertas cerradas.
Un aire de caricias ondula la marea castaña de tu pelo con luz que balbucea.
De todas las doctrinas orientales, de todas las corrientes del ser oriental (para no usar únicamente el término pensamiento), el Zen, el inclasificable Zen es aquello que más se aproxima, dentro de lo que yo he encontrado, a la dinámica más íntima de la creación poética. Porque mediante el impacto de la imagen (en apariencia absurda) provoca la iluminación.
Hay dos cosas que valoramos; una es el intercambio de información, que puede tener un impacto positivo y global, y dos, que la gente es inteligente y si le das una herramienta que les ayude a demostrarlo, la utilizarán todos los días
Terrible animal son veinte años. No hay batalla tan sangrienta ni tan trabada escaramuza como la que trae la mocedad consigo