Todas esas imágenes que alimentaron la primera mitad del siglo XX, en donde se prometía que con un golpe de varita mágica todo se resolvería, no las creo. Más bien creo que cada uno puede trabajar para hacer que su vida sea más satisfactoria.
Con hombres razonables, razonaré; con humanos alegaré; pero con los tiranos no daré coartada, y no gastaré argumentos en donde ciertamente se perderían.