El miserable temor de ser sentimental es el más vil de todos los temores modernos; más vil aún que el terror que ha dado origen a la higiene.
La claridad molesta siempre al prójimo. De ahí el favor sentimental de que gozan los poetas.
Siempre describo el hippismo como un brote afectivo en la racionalidad sajona. Ese brote estaba reprimido y generó esa especie fantástica de creatividad y de circo
La política es casi tan emocionante como la guerra y no menos peligrosa. En la guerra podemos morir una vez; en política, muchas veces
Deberíamos conseguir entre todos ese espacio emocionante que se alza de la suma de contrarios, y no como siempre de la victoria de unas opiniones sobre otras
No hay nada tan conmovedor como un enamorado que se llega a las puertas de la amada y cuenta sus penas a los goznes y a los cerrojos.
No hay nada más conmovedor que la risa de una mujer bella que ha llorado mucho.
Se debe escribir: de la agricultura, con llaneza; del derecho, con sencillez y probidad; de la política, con gravedad; de la moral, con grandeza; y de las cosas espirituales, con sensibilidad; o mejor: escribir de todo lo que es materia con solidez, y de todo lo que es sensible con espíritu.
Las lágrimas no sólo son indicio de una naturaleza sensible y compasiva; son también indicio de debilidad y astucia.
Arthur London era un viejo amigo mío. Lo que me contó de su prisión, de las torturas... Fue un descubrimiento tremendo, patético
Lo patético y trágico en la suerte de este Odiseo no era para nostros lo que había sufrido, sino lo que aún le esperaba y a cuyo encuentro iba a pesar de todo con enteraza y sin ilusiones.
Estamos habitando un mundo real donde los acontecimientos poseen causas comprensibles y esas causas producen efectos. Nunca hemos tenido ninguna misión sagrada, y sería fatal creer otra cosa. Pero tenemos el derecho a la autoconservación. Sepamos qué es lo que queremos conservar. Luego el sentido común y el viejo valor probablemente nos ayudarán a seguir adelante.
En este mundo de imaginación, la fantasía es libre y se opone violentamente el sentido común
Una cosa sobre todo hace sugestivo el pensamiento humano: es la inquietud.
Para el escritor hay una cuestión de honor intelectual en no escribir nada susceptible de prueba, sin poseer antes ésta.
Lo falso es susceptible de una infinidad de combinaciones; pero la verdad no tiene más que una manera de ser
Todo mi trabajo es un pulso entre lo lírico y lo cívico.