Nuestro arte actual es un largo juego de formas muertas en las que querríamos mantener la ilusión de un arte vivo.
Cae la cabeza del rey, y la tiranía se vuelve libertad. El cambio parece abismal. Luego, pedazo a pedazo, la cara de la libertad se endurece, y poco a poco se vuelve la misma vieja cara de la tiranía. Después, otro ciclo, y luego otro más. Pero bajo el juego de todos estos opuestos hay algo fundamental y permanente: la ilusión básica de que el hombre puede ser gobernado y al mismo tiempo ser libre
Variación sin distracción sería el mejor tema para la enseñanza y para la vida, si este noble equilibrio fuera tan fácil de obtener.
La sexualidad no es distracción o actividad de medio tiempo. Es una forma de ser.