Estoy seriamente convencido de que un francés que blasfema es un espectáculo más agradable para Dios que un inglés que reza
Kicillof me hace acordar a Vargas Llosa. Cuando yo era estudiante en los 60, Vargas Llosa era un convencido marxista, vamos a ver cómo piensa Kicilloff dentro de 10 o 15 años