Toda acción se realiza con vistas a un fin, y parece natural suponer que las reglas de una acción deban tomar todo su carácter y color del fin al cual se subordinan. Cuando perseguimos un propósito, parece que un conocimiento claro y preciso del propósito sería lo primeramente necesario, en vez de lo último que hubiera de esperarse.
Es importante conocerse, tener un concepto realista y claro de nosotros mismos y, a partir de ahí, cultivar habilidades sustanciales, en lugar de auto convencernos de que somos superseductores con superpoderes.
El ajedrez no es para mí un juego sino un arte. Sí, considero que es un arte y me hago cargo de todas las obligaciones que eso implica. Todo ajedrecista destacado y con talento no es que tenga el derecho sino que tiene la obligación de considerarse artista
El pueblo que no tiene un líder destacado no difiere de un huérfano.