Aconsejar a otros, y desatender su propia seguridad, es insensato.
Evitar el juicio no implica ignorar lo que el otro hace; implica reconocer que su conducta es una forma de condicionamiento; implica verla y aceptarla tal como es, sin construir una identidad para esa persona a partir del condicionamiento.
¿Conocéis tan mal el corazón de una mujer para ignorar lo que puede nacer de la gratitud?