Soy una persona que me importa mucho lo que los demás piensen de mí. He cometido todos los pecados habidos y por haber, pero hace mucho tiempo que trato de que no me traten de mentiroso. Para que no me traten de mentiroso trato de decir la verdad. No puedo aceptar alegremente que me traten de mentiroso, y dar por entendido que no ha pasado nada. A mí Urrutia no me trató de mentiroso, el club me trató de mentiroso. Con Urrutia no tengo problemas, creo que es una buena persona de verdad, el club me trató de mentiroso y yo no puedo no fijar posición frente a eso.
El mundo en que vivimos puede ser entendido como resultado de la confusión y el accidente; pero, si es resultado de un propósito deliberado, el propósito tiene que haber sido el de un demonio. Por mi parte, encuentro el accidente una hipótesis menos penosa y más verosímil