No hay nada más triste en este mundo que despertarse la mañana de Navidad y no ser un niño
A la mañana siguiente Andrea acaba transigiendo, después de consultar su maldito libro de criar niños, donde dice a qué hora exacta deben despertarse y cuándo han de tener hambre ¡Como si eso no lo supieran de siempre las madres que no saben leer!