Cualquiera que ha sido acostumbrado a cuidar de la vida de cualquier criatura viviente tiene una posibilidad insignificante de arribar a la idea de que la vida humana es despreciable
Es inútil, no tiene sentido, incluso es despreciable dar por perdida a la humanidad.
Si sólo una cosa, si algo insignificante te ocurriera, y despertaras de tu sueño de bella durmiente. Si tuvieras un hijo, y este muriera. Déjate envejecer, permite que las arrugas hindús emerjan de tu rostro de caucho aparente. Pero por favor, si tan sólo pudiera verte enfrentarte a eso. Me pregunto si podrías siquiera convertirte tú misma en un ser reconocible. Esa es mi duda.
Hacia fin de siglo, la deuda pública será insignificante
No puedes actuar en una manera inconsistente con la forma en que te ves a ti mismo.
El orden involuntario alimenta la insatisfacción, madre del desorden, padre de la guillotina. Las sociedades autoritarias son como el patinaje sobre hielo: Intrincadas, de una precisión mecánica y, sobre todo, precarias. Dentro de la frágil corteza de la civilización se agita el caos... y existen lugares donde el hielo es delgado a traición
Hay probabilidad de que ocurran cosas inesperadas en cada segundo de nuestra frágil existencia.
Podrá nublarse el sol eternamente, podrá secarse por un instante el mar, podrá romperse el eje de la tierra como un débil cristal... ¡Todo sucederá! Podrá la muerte cubrirme con su fúnebre crespón, pero jamás podrá apagarse en mi la llama de tu amor
Las leyes son semejantes a las telas de araña; detienen a lo débil y ligero y son deshechas por lo fuerte y poderoso.
No amar es como herir a Dios en la pupila de Su ojo. ¿Hay algo más delicado que la pupila?
Virtud y sabor son casi lo mismo, porque la virtud es poco más que un gusto activo y el más delicado afecto de cada uno se combina en el amor verdadero. ¿Cómo es posible entonces que busquemos amor en las grandes ciudades, donde el egoísmo, la disipación y la insinceridad ocupan el lugar de la ternura, la sencillez y la verdad?
(..) Ahora empezaba a darme cuenta de cuánto más feliz era esta vida, con todas sus miserias, que la existencia sórdida, maldita y abominable que había llevado en el pasado.
Por regla general, los maestros son individuos ignorantes. Saben poco de psicología. Siguen el camino más fácil. Desde su punto de vista, el castigo archiva por lo menos la responsabilidad de investigar la causa. El castigo le asegura al maestro una vida tranquila. Lo abominable es que este sistema se aplica en escala universal, en las escuelas de todos los países.
Ya sé que no somos ni podemos ser iguales, pero opino que quien juzga imprescindible distanciarse del así llamado populacho para mantener su respeto, es tan reprobable como el cobarde que se esconde del enemigo por temor a sucumbir.
Hay algo reprobable en mostrarse demasiado cariñoso cuando unos se va, como para que lo echen de menos.
Me parece detestable la guerra, pero los elogios provenientes de los que no participar en ella más aún.
Aunque el engaño sea detestable en otras actividades, su empleo en la guerra es laudable y glorioso, y el que vence a un enemigo por medio del engaño merece tantas alabanzas como el que lo logra por la fuerza