A veces el poema es el objeto o don y con más evidencia pone de manifiesto ese propósito: dar luz a una palabra sin quitarle su magia o ser depositario de una visión o de un sentir, que toma cuerpo en sílabas contadas.
El depositario del poder siempre es impopular
El verdadero rico es aquél que no ama las riquezas dijo Dokusen como si él fuera el único depositario de toda iluminación. A menos que se reflexione sobre estas cuestiones, uno deberá enfrentarse a grandes sufrimientos.
Me pregunto cómo es posible que persistamos en mantener tal abuso: en habilitar al tiempo como depositario de nuestra esperanza cuando es él – y solamente él – quien se encarga de defraudarla.
Mas la conciencia me asegura, es buena escolta que hace al hombre franco bajo el amparo de saberse pura