Eso no fue un marcador de un partido de fútbol, fue un marcador de un partido de hockey... en los entrenamientos regularmente juego partidos de tres contra tres y cuando el marcador termina 5-4, envío a los jugadores de vuelta a los vestidores, porque no están defendiendo adecuadamente.
Pero hubo un estallido en las enseñanzas. Los hombres que sabían todo se deformaron como globos inflados. Reventaron. La vuelta a la especialización. Filósofos haciendo filosofía, críticos crítica, amas de casa tratando de cocina. La poesía para los poetas. Alegría de los que no saben y descubren.
La felicidad, como el arco iris, no se ve nunca sobre la casa propia, sino sólo sobre la ajena.
Donde no se verifican los caracteres de la regresión, el niño presenta tendencias que apuntan clara y enérgicamente a la independencia funcional. Entonces el desarrollo es un impulso hacia una independencia siempre mayor; se asemeja a la flecha que lanzada por el arco vuela recta, segura y fuerte.
El artista es el confidente de la naturaleza, las flores realizar diálogos con él a través de la elegante flexión de los tallos y la armonía de los matices de sus flores.
La tortura de una mala conciencia es el infierno de un alma viviente.
Una vida entre los libros posee una calma y una paz muy grandes. Si bien es cierto que nos sentimos abrumados por un hambre terrible de algo menos tenue, nos ahorramos el remordimiento y el horror y la tortura y el enloquecedor veneno del arrepentimiento
No me gusta lo convencional. Quiero que la sinuosidad de los acontecimientos sea la textura de mis novelas. Que sorprendan página a página. Creo que improvisar, saber adaptarse y responder al instante es la clave de la felicidad.
No me gusta lo convencional. Quiero que la sinuosidad de los acontecimientos sea la textura de mis novelas. Que sorprendan página a página. Creo que improvisar, saber adaptarse y responder al instante es la clave de la felicidad.