El gobierno no es una razón, tampoco es elocuencia, es fuerza. Opera como el fuego; es un sirviente peligroso y un amo temible; en ningún momento se debe permitir que manos irresponsables lo controlen.
Verbitsky es un sirviente de Estados Unidos. Recibe un sueldo de la Fundación Ford y, además de ser judío, es totalmente pronorteamericano.
La intensidad y la complejidad de la vida, asistente al avance de la civilización, han hecho necesario un retiro del mundo
Si de algo me jacto, es de haber practicado todas las disciplinas del hermosísimo oficio de periodista. Yo he sido corrector de pruebas, traductor de cables, emplanador editorialista, columnista, reportero, asistente de reportero gráfico, jefe de redacción, director a ratos. Yo he hecho todas las disciplinas del periodismo. Las he ejercido y con igual alegría en cualquiera de sus sectores.
El juramento de un enamorado no tiene más fuerza que la palabra de un mozo de cervecería. Uno y otro no sirven sino para confirmar o certificar cuentas falsas.
Ayer me fui a tomar un café con leche al bar de aquí al lado. Le pregunté al mozo si la leche que tenían era pura, y me dijo que era pura como la mujer de mis sueños...Me tome un café... solo... y me vine a trabajar...
Llamar a la puerta serviría de algo - siguió el lacayo sin escucharla -, si tuviéramos la puerta entre nosotros dos. Por ejemplo, si tú estuvieras dentro, podrías llamar, y yo podría abrir para que salieras, sabes.
Tal fue para el mundo hombre prodigioso en quien su mujer y su lacayo ni siquiera vieron nada notable. (Habla de Agesilao, rey y general espartano).
Ningún dinero está más ventajosamente empleado que el que nos estafan: pues lo cambiamos directamente por prudencia
Lo verdadero es objeto de la ciencia; empleado en la utilidad común cambia de siglo en siglo. Lo real, objeto de la sabiduría es asunto que atañe directamente a cada uno de nosotros, Lo verdadero es exterior, lo real, interior. De lo verdadero nos servimos; de lo real vivimos, o por mejor decir, lo real es lo que vive.
El chino bueno está más cerca de mí que el español malo. Canto a España y la siento hasta la médula, pero antes que esto soy hombre del mundo y hermano de todos. Desde luego no creo en la frontera política
Antes, los eruditos sabían chino y escribían una prosa correcta y armoniosa. La gente no habla así. Todos los días aparecen palabras nuevas, simpáticas como esas ratitas. Y, como a esas ratitas, no les importa lo que roen. Las palabras cambian con tanta rapidez que uno experimenta vértigo. Por eso su vida es muy breve, y aunque sobrevivan se vuelven obsoletas...Como las novelas que escribimos.