Es una buena norma en la vida nunca disculparse. La buena gente no quiere disculpas y la mala saca siempre ventaja de ello.
La voz del artista saca su fuerza de que nace de una soledad que apela al universo para imponerle el acento humano, y en las grandes artes del pasado sobrevive para nosotros la invencible voz interior de las civilizaciones desaparecidas.