La fe es un oasis en el corazón, que nunca será alcanzado por la caravana del pensamiento.
Habían cerrado las puertas enseguida pero el tren no se puso en marcha hasta por la tarde. Nos habíamos enterado con alivio de nuestro destino. Auschwitz: un nombre carente de cualquier significado entonces para nosotros pero que tenía que corresponder a un lugar de este mundo.
¿Hay algo más triste que un tren que sale cuando se supone, que tiene una sola voz, sólo una ruta. No hay nada más triste. Excepto, tal vez un caballo de carro, Encerrado entre dos ejes E incapaz hasta de mirar hacia los lados
Mas la conciencia me asegura, es buena escolta que hace al hombre franco bajo el amparo de saberse pura