Escribir es una forma de terapia. A veces me pregunto cómo se las arreglan los que no escriben, o los que no pintan o componen música, para escapar de la locura, de la melancolía, del terror pánico inherente a la condición humana.
El tema del amor es inherente a la humanidad y ni el SIDA, ni la droga pueden llegar a alterar ese sentimiento. Por encima de lo que se ve, esta emoción tan reconfortable que se siente entre dos personas, se percibe, incluso en el aire.
No es nuestra ignorancia, la naturaleza posee la probabilidad como algo intrínseco a ella.
El texto escrito no posee valor intrínseco en sí mismo, se publican muchos libros triviales, incluso demasiados. Lo que necesitamos son buenos cuentos que nos nutran y nos ayuden a crecer.
El imitar es connatural al hombre
El imitar es connatural al hombre.
Hay solamente un error congénito y es la noción de que existimos para ser felices
No hay nada más natural que el considerar todo como a partir de uno mismo, elegido como el centro del mundo, uno se encuentra por lo tanto, capaz de condenar el mundo sin siquiera querer oír su cháchara engañosa.
La más antigua de las sociedades y la única natural es la familia El contrato social 1762
Dios es la causa inmanente y no transeúnte, de todas las cosas.