Hay que creerse amado para creerse infiel.
El creerse protegido de Dios corroe y destruye la tensión para el esfuerzo.
Es mucho más difícil juzgarse a sí mismo que juzgar a los demás.
Es mucho más difícil juzgarse a sí mismo que a los demás. Si logras juzgarte bien a ti mismo eres un verdadero sabio.
Es un gran error creerse más de lo que uno es, o menos de lo que uno vale.
Es mucho más difícil juzgarse uno mismo que juzgar a los demás. Si logras juzgarte correctamente serás un verdadero sabio.