Yo no aspiro a nada, ni siquiera a ser ujier del Ministerio de cultura, y los gobernantes me importan muy poco
Nunca fui un gran portero. Jugué en los juveniles, entrenaba con los profesionales, estaba en un equipo grande, pero no era un grandísimo portero. Tenía mucha ilusión y esfuerzo, pero no era un crack, ni un portero para la historia. Entonces no lo imagino
La sonrisa del portero es la llave maestra del edificio