Soy el culpable de haber malcriado al vestuario
Viejo puto mamón de las almorranas de su puta madre, le vi la mala fe desde el principio, en sus ojillos de mono pálido y aburrido, y me dije este cabrón no va a dejar pasar la oportunidad de escupirme, hijo de su chingada madre.
Aquí nosotros no hemos dormido en tres cabrones días, para que vayan escuchando y se vayan enterando. Porque yo no soy Luis Miguel, ni soy Shakira, ni soy ningún tipo de artista que estaba en un cabrón yacuzzi, agarrandome las bolas con modelos en el hotel.
¡Qué novato es quien se figura que mostrar espíritu e inteligencia es un medio de hacerse querer en sociedad! Antes bien, tales cualidades excitan en la preponderante mayoría de la gente un odio y un rencor que resultan tanto más amargos cuanto que quien los siente no está autorizado a denunciar la causa que los origina e incluso la disimula ante sí mismo
Después del Juicio Universal, Dios se reúne con Carlos Marx: ¡Ah, eres tú el que me dio todas estas preocupaciones en el siglo XX! Ya que siempre has dicho que yo no existo, serás condenado a hacerme de portero. Y cuando no quiero ser perturbado, estás autorizado a decir que Dios no existe, que Dios no está.
Lo he aprobado todo... me he sabido todas las mentiras que vienen en los libros...
No es verdad no hubo licitación pública si con todos los proveedores del Estado aprobado por una ley de la provincia con la aprobación del Tribunal Electoral y de cuentas. Entre las dos empresas que tenían el mejor precio se pidió una mejora y se bajó un millón de pesos
Muchísimas gracias Dios mío por haberme permitido realizar mi sueño, llegar a los hogares del Perú, llegar así, como es Gisela...
El poder de las palabras se le ha subido al hombre a la cabeza en mas de un aspecto. Definir significa casi lo mismo que comprender. Y más importante: Las palabras han permitido al hombre definirse, etiquetar parte de su experiencia como yo.
Es en efecto cuando divulgo lo privado de mí mismo cuando más me expongo: no por el riesgo del escándalo, sino porque así presento mi imaginario en su consistencia más fuerte; y el imaginario es precisamente lo que ofrece un blanco a los otros, lo que no está protegido por ningún vuelco, ninguna dislocación.
El creerse protegido de Dios corroe y destruye la tensión para el esfuerzo.