He aquí un buen criterio para medir al genio: observad si progresa o sólo da vueltas sobre sí mismo.
Además, llevo dando vueltas bastante tiempo y me he dado cuenta de que quienes han de brillar, brillarán aunque tengan seis capas de porquería encima, mientras que los que no son relucientes, no relucen por mucho que les des con el paño.