Artículo quinto. — Comer en la misma mesa con un sacerdote le hace quedar a uno expulsado: con ello uno se excomulga a sí mismo de la sociedad honesta. El sacerdote es nuestro chandala — se le proscribirá, se lo hará morir de hambre, se lo echará a toda especie de desierto.
El hombre no puede saber de por sí qué es bueno y qué es malvado,por ello Dios le ha enseñado su voluntad... Moraleja: el sacerdote no miente.