De crio me enseñan mentiras para que me haga la picha un lio.
Ahora conozco a Amor, dios terrible, de leona fue el pecho que mamó y en agreste bosque lo crió su madre. Él me quema poco a poco y me hiere hasta la médula de los huesos.
Para nosotros, no es un ángel caído del cielo en la animalidad sino un ser en ascendente evolución; no purga sus pecados sobre la tierra sino que hace de ella el escenario de la maravillosa aventura de su vida inteligente, en busca de la libertad y queremos arrancar de esas creadoras fuerzas supremas, el lastre pesado de los siglos de barbarie y de barbarie actual.
Ay ángel sin pasión, ángel de los poetas, mira este tonto bueno, límpialo...
Ella me habló de los mellizos, del Nene Brignone y del Gaucho Dorda y de Malito y el Chueco Bazán y yo la escuché como si me encontrara al frente de una tragedia griega. Los héroes deciden enfrentar lo imposible y resistir, y eligen la muerte como destino.
Yo amo los sombreros. Cuando era nene tenía una colección y los usaba muchísimo, después me los afanaron todos. Al empezar a quedarme medio pelado, me pelé del todo y no los usé más, prefiero andar así.