Una vez fui a un baño y una chica me siguió dentro firmé un autógrafo para ella en el fregadero. Fue muy gracioso porque estaba en el baño de un chico y no se avergonzaba en absoluto.
A nadie es lícito participar de la Eucaristía si no cree que son verdad las cosas que enseñamos y no se ha purificado en aquel baño que da la remisión de los pecados y la regeneración, y no vive como Cristo nos enseñó.