Un hombre de experiencia sabe más que un adivino
Jamás un poeta alemán supo que yo componía versos; yo vivía entre escritores, pero ninguno de ellos adivinó que yo tenía una lapicera que carecía de alas y que titubeaba trémula sobre el borde del nido.
El vidente podría servir en un mundo de ciegos donde lo visual no tiene sentido, quién habla debe ser útil en un mundo de mudos... en el que no existen, ni viven nuestras voces.
¿No es el verdadero poeta, el verdadero pintor un vidente? ¿No es en realidad el único vidente que tenemos sobre la tierra?
Nuestro sueño, cuando lo seguimos, es el mejor pronosticador de nuestro futuro.