Las leyes cambian menos rápidamente que las costumbres; son peligrosas cuando quedan a la zaga de éstas, pero aún lo son más cuando pretenden precederlas
Salgo fuera a veces, pero no todo el tiempo. Creo mi mundo tras las puertas, sabes, porque no puedo ir al cine del centro del pueblo, ni ir al parque, ni ir a por helados al mercado o a la tienda de la esquina. Así que...Quieres construir ese mundo de puertas para adentro, y eso es lo que intento, y lo que hago.
Costumbres bajas, debajo de papeles se desboca y no poderse dar de frente hacia la puerta, pestañearse, la única ilusión en cautiverio correr, depositarse, acometerse a la deriva de hoja cuando el otoño desmantela, época triste, tras la tristeza básica que existe.