El ideal de producir el paraíso terrenal puede parecer magnífico, porque se desea que todo sea perfecto y todos vivan en la felicidad, pero en realidad es un ideal mortal. Lo aprendimos a la fuerza. Comprendimos que el ideal democrático, que es mucho menos excitante que la perfección del paraíso, es digno de respeto y hay que defenderlo.
Cuando la brecha entre el ideal y lo real es demasiado amplia, el sistema se viene abajo
Siempre surge el reto contra el que se mide la seriedad de nuestras intenciones.
Asumimos una tarea hercúlea cuando el PP perdió en España. En 2004 supimos que verían en nosotros la referencia inexcusable. Asumimos el reto de liderar este partido a nivel nacional. Y conseguimos que el PP esté a las puertas de gobernar en España. He ahí el origen de todo lo que está pasando, ¿lo entendéis?
En esta playa te amé tanto que una respiración para los dos bastaba
El término nirvana significa exhalar -el suspiro de alivio-, algo de lo que nos alejamos en el mismo momento en que retenemos la respiración. Cuando nos aferramos a nosotros mismos, a la vida, a la respiración, al espíritu o a dios, todo queda reducido a algo tan inerte como una piedra o un ídolo. Pero cuando soltamos y exhalamos, la respiración volverá. Eso, precisamente, es el nirvana.
Hay períodos de la historia, como el que atravesamos, donde las expectativa de cambio retroceden a zonas pantanosas. Pero la misma historia demuestra que hay flujos y reflujos y que la expectativa vuelve. Todo esto tiene que ver con la utopía. La utopía jamás se cumple, fracasa, pero deja una renovación y la idea imperiosa de retomarla.
Una expectativa es un futuro objeto, reconocido y pertenecientes a mi persona.
En lugar de escribir una novela, me tiendo con una pluma, este cuaderno y sueño... El sueño es mi verdadera vida. Veo en él los ecos que me devuelven las únicas transfiguraciones que conservan lo maravilloso en toda su pureza. Fuera, toda la magia se pierde. Fuera, la vida revela sus imperfecciones.
Invitar al paisaje a que venga a mi mano, invitarlo a dudar de sí mismo, darle a beber el sueño del abismo en la mano espiral del cielo humano.