Lo mejor que uno puede hacer es sorprenderse a sí mismo.
Creo que la gente pierde la capacidad de sorprenderse porque diariamente presencia desastres que suceden en todos lados.
El pesimista sabe rebelarse contra el mal. Sólo el optimista sabe extrañarse del mal.
Ante tales pintoresquismos, no hay que extrañarse de que los hispanistas naveguen desorientados. España no es que sea diferente; es que es inverosímil.