Alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina, por quien el día y la noche son para mí lo que quiera, y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu como leños perdidos que el mar anega o levanta libremente, con la libertad el amor, la única libertad que me exalta, la única libertad porque muero.
Produce alegría darse cuenta de que no pasó al olvido lo que hice. Sobre todo que sembró sentimientos y una cierta línea de conducta, buenos modales y educación, que fue lo que más me preocupó.