La felicidad es un usurero que, por un cuarto de hora de dicha que te presta, te hace pagar todo un cargamento de desgracias.
Los únicos testigos que prueban el éxito de un especulador de Bolsa son sus herederos
Intelectuales apolíticos de mi dulce país, no podréis responder nada. Os devorará un buitre de silencio las entrañas. Os roerá el alma vuestra propia miseria. Y callaréis, avergonzados de vosotros.
Desde que tu no me quieres yo quiero a los animales, y al animal que más quiero es al buitre carroñero.