Conocemos por medio de nuestras facultades, y nuestras facultades están de tan intimo modo ligadas entre si, que lo que es conocer para las unas es sentir para las otras y querer para las restantes; a veces la voluntad es sentimiento y conocimiento, y frecuentemente el sentimiento suple o completa a la facultad que conoce y a la que realiza.
Queda este enorme cansancio, la débil certeza de no saber nada, de no querer ya nada, de conformarnos con esta tarde en la playa y con los ojos pálidos del mar, los que no ven, los hechos para ser contemplados.