Algo genial de volverse viejo es que te puedes escabullir de toda clase de compromisos sociales solo diciendo que estás cansado.
La verdadera locura es tan rara como la verdadera sabiduría. Quizá no sea en el fondo, otra cosa que la sabiduría misma, que cansada ya de saberlo todo y de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la resolución de volverse loca.