Si los indios no fueran al mismo tiempo los pobres nadie usaría esa palabra a modo de insulto.
¡Sesostris, Alejandro, Augusto, Atila, Mahoma, Tamurbec, León X, Luis XIV, Napoleón! ¡Dioses en la tierra! Sus épocas participaron de su energía y de su grandeza; en derredor suyo y a su ejemplo se produjeron, a modo de emanaciones de ellos, multitud de hombres notables, que recorrieron como satélites su misma carrera.
La literatura es una especie de luz intelectual que, a semejanza de la luz del sol, a veces nos permite ver lo que no nos gusta.
Mira los lirios del campo como crecen sin trabajar ni tejer, pero Dios igual los viste; ni siquiera Salomón, lució jamás como ellos, pues si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa al fuego, el Señor la pinta bella, ¿qué no habrá de hacer contigo que fuiste hecho a semejanza de Él? (cita parafraseada de los Evangelios).
Puede usted cortocircuitar las dos o tres neuronas que usa la gente a modo de sentido común, apelando a su avaricia. Nada define mejor al ser humano que su voluntad para hacer cosas irracionales en la persecución de recompensas fenomenalmente improbables. Es el principio en el que se basan las loterías, las citas a ciegas y la religión.
... el beso pierde todo su valor y significación. Es lo que acontece con el beso de uso doméstico, cambiado entre cónyuges, que sirve a marido y mujer para limpiar la boca a modo de servilleta, y suena como un buen provecho al levantarse de la mesa.
El amor salva al hombre, lo ennoblece, le dignifica a semejanza de Dios.
La literatura es una especie de luz intelectual que, a semejanza de la luz del sol, a veces nos permite ver lo que no nos gusta.